Elegir el mobiliario para una oficina no consiste únicamente en llenar el espacio de mesas y
sillas. Las necesidades cambian mucho cuando hablamos de puestos fijos, despachos y
reuniones frente a un espacio de coworking donde diferentes personas utilizan el mismo
entorno a lo largo del día. Por ello, en este artículo analizamos qué muebles necesita cada
modelo de oficina y cómo incorporar materiales naturales sin perder la ergonomía.
¿Qué diferencia hay entre una oficina tradicional y un espacio de coworking?
La oficina tradicional busca estabilidad y puestos de trabajo definidos
En una oficina convencional, cada trabajador suele disponer de un puesto asignado y de un espacio pensado para su actividad habitual. Esto facilita apostar por escritorios de dimensiones concretas, soluciones de almacenamiento permanentes y una distribución que se mantiene durante largos periodos.
El coworking necesita espacios flexibles y fáciles de reorganizar
En un coworking, una misma mesa puede ser utilizada por diferentes profesionales y una zona puede pasar de trabajo individual a reunión o colaboración. Por eso, conviene elegir un mobiliario para coworking que permita modificar la distribución sin convertir cada cambio en una obra.
Privacidad y colaboración: dos necesidades que deben convivir
Trabajar en un espacio compartido no significa que todas las actividades deban realizarse juntas. Una videollamada, una tarea que requiere concentración o una conversación con un cliente pueden necesitar mayor privacidad que un trabajo colaborativo. Por lo tanto, hay que distribuir equilibradamente puestos abiertos con salas de reuniones, rincones más recogidos y elementos que ayuden a delimitar visualmente las zonas.
¿Qué mobiliario necesita una oficina tradicional?
Mesas y escritorios de oficina para puestos de trabajo
El escritorio es una de las piezas que más condiciona la comodidad del trabajador y la decoración de oficina. De ahí que debe ofrecer una superficie suficiente para apoyar el ordenador, la documentación y los accesorios, dejando espacio para trabajar sin esa sensación de saturación.
Sillas de oficina ergonómicas para trabajar cómodamente
Del mismo modo, una silla de trabajo debe responder principalmente a criterios ergonómicos. Estamos hablando de la altura adecuada, buen apoyo y posibilidades de ajuste según el usuario. En una oficina convencional, donde el puesto se utiliza durante muchas horas, no conviene sacrificar estas características por una cuestión puramente estética.
Armarios, estanterías y muebles de almacenamiento
Cuando cada trabajador tiene documentación, material o equipos propios, disponer de un almacenaje de oficina amplio evita que las mesas terminen acumulando objetos. Por ejemplo, armarios, cajoneras y estanterías permiten mantener el puesto despejado y facilitan la organización general.
Mesas y sillas para salas de reuniones
En cuanto a la sala de reuniones, esta necesita una configuración diferente a la del puesto individual. Aquí importan tanto el número de personas como la facilidad para conversar, presentar información y moverse alrededor de la mesa.
Mobiliario para recepción, espera y zonas comunes
La recepción es uno de los primeros puntos de contacto con los clientes y colaboradores, mientras que las zonas de espera pueden influir en la percepción general del espacio. Por estos motivos, un banco, una butaca, una mesa auxiliar o una pieza de almacenamiento bien escogida pueden hacer que estas áreas resulten más acogedoras. Aquí la decoración natural tiene mucho sentido porque aporta textura y calidez.
¿Qué mobiliario necesita un espacio de coworking?
Mesas de coworking compartidas y modulares
Por su parte, el mobiliario de un coworking debe funcionar para personas con necesidades diferentes. Por eso, interesa que las mesas compartidas aprovechen mejor la superficie disponible y faciliten que varios usuarios trabajen juntos. Si además son modulares, podemos cambiar su disposición según el número de personas o la actividad prevista.
Puestos de trabajo flexibles para diferentes usuarios
Un puesto de coworking no debe depender de las pertenencias de una única persona. Por tanto, hay que mantener las superficies despejadas y facilitar que cada usuario pueda instalarse y recoger sus cosas sin alterar el funcionamiento del resto. Un consejo es definir las zonas con usos concretos antes de comprar el mobiliario. A partir de esa distribución es mucho más sencillo determinar cuántas mesas, asientos y muebles auxiliares hacen falta.
Sillas ergonómicas y fáciles de adaptar
En un coworking, la silla también puede ser utilizada por personas de alturas y preferencias diferentes. Es por esto por lo que la capacidad de ajuste adquiere todavía más importancia que en una oficina tradicional. Las sillas ergonómicas deberían ocupar los puestos de trabajo habituales, mientras que butacas, bancos o asientos pueden reservarse para las zonas informales y de descanso.
Mobiliario para salas de reuniones y zonas colaborativas
Las reuniones aquí pueden ser individuales, de pequeños equipos o de grupos más numerosos. Así que, una única sala con una única configuración puede quedarse corta cuando el espacio crece. Entonces, se necesita más de una sala y mesas que puedan combinarse, sillas fáciles de redistribuir y muebles auxiliares que permitan adaptar la sala a diferentes situaciones.
Muebles para zonas de descanso y espacios comunes
El área de descanso no tiene por qué ser un espacio residual. Unos sillones, bancos, mesas auxiliares y elementos decorativos bien seleccionados pueden crear un lugar donde conversar o desconectar durante unos minutos. Es precisamente en estas zonas donde podemos introducir con mayor libertad fibras naturales, mimbre, madera, alfombras y otros elementos artesanales.
Soluciones de almacenamiento para espacios compartidos
Por último, el almacenamiento aquí adquiere una función diferente cuando los usuarios no tienen un puesto fijo. Por lo que en lugar de grandes muebles asociados a cada trabajador, puede resultar más práctico disponer de taquillas, módulos individuales, estanterías y espacios comunes bien identificados.
¿Cómo elegir el mobiliario adecuado según el tipo de oficina?
Qué mobiliario elegir para una oficina pequeña
En el diseño de oficinas pequeñas hay que evitar que los muebles ocupen más espacio del necesario. Por ejemplo, una mesa bien dimensionada, sillas cómodas y soluciones verticales de almacenamiento suelen ser más útiles que acumular piezas auxiliares. También podemos aprovechar los muebles con doble función como un banco con almacenamiento.
Qué muebles necesita una oficina para varios trabajadores
Cuando trabajan varias personas, la cosa cambia y la prioridad pasa a ser mantener una circulación cómoda y diferenciar correctamente las zonas. Así que, antes de elegir los escritorios, debes definir muy bien cuántos puestos habrá y cuánto espacio necesita cada actividad.
Qué mobiliario elegir para un coworking flexible
En este escenario debemos pensar menos en el puesto individual y más en el conjunto en sí. Por ello, se recomiendan mesas combinables, sillas adaptables, muebles auxiliares móviles y almacenamiento compartido para poder modificar la distribución según la ocupación.
Cuándo apostar por mobiliario modular
El mobiliario modular tiene todo el sentido del mundo cuando sabemos que la distribución va a cambiar eventualmente. También resulta muy útil en las empresas que están creciendo, en los espacios que organizan actividades diferentes o en los coworkings con ocupación variable.
Cuándo puede ser interesante el mobiliario de oficina a medida
El mobiliario a medida es una alternativa especialmente interesante cuando el espacio tiene dimensiones particulares, existen necesidades concretas de almacenamiento o se quiere conseguir una identidad estética determinada. Igualmente, permite integrar materiales y acabados de forma coherente en todo el proyecto.
¡Ya lo sabes! La diferencia entre una oficina tradicional y un coworking está en cómo se utiliza un espacio. Por lo tanto, antes de comprar, te aconsejamos empezar siempre de los usos, las medidas y la circulación del espacio y, a partir de ahí, decidir qué piezas conviene adquirir estándar y cuáles merece la pena fabricar a medida.
