Si al recoger setas acabas con las piezas amontonadas, aplastadas o demasiado húmedas, puede que el problema esté en la cesta que utilizas. Para que esto no te vuelva a pasar, a continuación te explicamos qué características debes buscar en una cesta de setas. ¡Vamos a ello!
¿Qué características debe tener una cesta para setas?
Trenzado abierto que deje respirar las setas
El trenzado debe dejar pequeños espacios entre las fibras para que el aire circule por el interior. Así se evita, en parte, la acumulación de humedad que puede acelerar el deterioro de las setas durante la recolección. Además, una cesta sin forro interior permite que la ventilación llegue a todas las piezas.
Estructura rígida que no deforme ni aplaste las piezas
Del mismo modo, la cesta para recoger setas debe ser rígida para que mantenga su forma aunque la llenes. Busca armazón firme, con boca que no se abra ni se cierre al cargar y con el fondo bien asentado.
Poco fondo y base ancha para colocarlas en una sola capa
Las setas se estropean cuando se amontonan. Por ello, una cesta poco profunda y de base amplia te permite extender la recolecta en una sola capa. De esta manera, cada pieza toca el fondo y ninguna carga encima de otra.
Asa resistente y cómoda para llevarla durante horas
El asa es la parte que más sufre y la que más te va a afectar a ti. Por esta razón, tiene que ser firme, bien unida al cuerpo y lo bastante ancha o curva como para no clavarse en la mano. Si vas a llevar la cesta mucho rato, valora un asa que puedas agarrar con la mano abierta o colocar en el antebrazo.
Peso ligero para caminar por el monte sin cansarte
Y por supuesto, la cesta vacía debe pesar poco, ya que tendrás que cargar con ella durante toda la salida, además del peso de las setas que recojas. De ahí que un material ligero como el mimbre ayuda a reducir esa carga sin renunciar a una estructura resistente.
¿Por qué se recomienda una cesta de mimbre para recoger setas?
Transpiración: cómo ayuda a conservar las setas durante la salida
El mimbre es una fibra vegetal y no retiene la humedad como el plástico o la tela. A su vez, al estar trenzado con huecos, el aire entra y sale y las setas se mantienen secas por fuera. Eso marca la diferencia si quieres llegar a casa con una recolecta en buen estado.
Dispersión de esporas a través del trenzado
Este detalle gusta a los recolectores veteranos. Con el trenzado abierto de una cesta de mimbre para setas, las esporas van cayendo por los huecos mientras caminas. No las pierdes todas, pero sí vas sembrando el monte a tu paso. Es una forma sencilla de devolver algo al terreno sin hacer nada especial.
Resistencia y durabilidad del mimbre natural
Una cesta de mimbre bien hecha aguanta años de uso, golpes con ramas y roces con el suelo. Es un material que se dobla sin partirse y que recupera su forma. Frente al plástico, que se agrieta con el sol y el frío, el mimbre te acompaña impecablemente muchas temporadas.
¿Qué tamaño de cesta para setas necesitas?
Cesta pequeña para salidas cortas
Si haces excursiones de una o dos horas o sales de forma ocasional, una cesta pequeña puede ser suficiente. Es fácil de transportar, ocupa poco espacio y permite llevar una cantidad moderada de setas sin tener que cargar con un recipiente voluminoso.
Cesta mediana: la opción más versátil
Una cesta mediana suele ser la alternativa más práctica si sales al monte con cierta frecuencia, pero no necesitas una gran capacidad en cada excursión. Ofrece un equilibrio entre espacio, peso y facilidad de transporte, y se adapta a distintos tipos de recolección.
Cesta grande para recolectores habituales
Ahora bien, si sales todo el otoño, haces rutas largas y vuelves con kilos de setas, una cesta grande de base ancha es la opción más lógica. Eso sí, aquí importa todavía más que el fondo sea poco profundo para no apilar.
Cómo cuidar y limpiar una cesta de mimbre
Limpieza después de cada salida
Cuando regreses del monte, vacía la cesta de setas y retira las hojas, las agujas de pino, la tierra y los pequeños restos que hayan quedado entre las fibras. Puedes utilizar un cepillo suave y seco para llegar a los huecos del trenzado. Si hay suciedad adherida, pasa un paño ligeramente húmedo y evita empapar el mimbre o sumergirlo en agua.
Secado y almacenaje fuera de temporada
Después de limpiarla, deja que la cesta se seque por completo en un lugar ventilado y protegido del sol directo y de fuentes intensas de calor. Y, cuando termine la temporada, consérvala en un espacio seco, alejado de la humedad y sin colocar objetos pesados encima.
Errores frecuentes al elegir una cesta para setas
Elegir una cesta demasiado profunda
Este es el error número uno. Una cesta alta y estrecha puede parecer que ofrece mucha capacidad, pero obliga a apilar las setas y aumenta el riesgo de que las piezas inferiores se aplasten. Si recoges ejemplares delicados o de gran tamaño, este formato puede resultar poco cómodo.
Trenzado demasiado cerrado o con forro interior
Del mismo modo, los recipientes con paredes muy cerradas o forros que cubren el interior dificultan la circulación del aire y pueden retener la humedad. Aunque parezcan prácticos para evitar que se escape la suciedad, no son la mejor opción para una recolección que necesita ventilación.
Priorizar el diseño sin pensar en el uso real
Por último, no hay nada malo en querer una cesta para setas que quede bien, pero el diseño no puede ir en contra del uso. Una pieza preciosa con asa fina, boca estrecha y trenzado cerrado puede ser un desastre en el monte, por muy bonita que sea en el salón.
Si has llegado hasta aquí ya sabes que la cesta para recoger setas correcta no es la más bonita ni la más grande; es la que aguanta la jornada sin estropearte la recolecta. Y esa decisión se toma antes de salir de casa con el trenzado y con la forma que elijas.
